Si hay un personaje que merece el premio a la constancia en Fringe, ese es el Observer. Semana tras semana jamás ha faltado a su cita en cada episodio desde que comenzó la serie. Unas veces de manera más evidente, y otras escondiéndose como nadie, este misterioso hombrecillo se las arregla para estar presente en los momentos más relevantes.